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lunes, 26 de octubre de 2015

Pequeños gatitos

5 gatitos,
5 gatitos tenía la señora gatita.
Pequeños, pequeñitos,
No querían que algún humano les hiciera compañía.

El primero en irse
Era blanco y manchado.
Mordidos y arañados
En pareja se lo llevaron.

En una casa blanca
Adoptado fue.
Qué mal que sus dueños
Lo perdieron al mes.

Minino granuja
Nadie fue nunca tan bueno
Para darse a la fuga.

4 gatitos
4 gatitos tenía la señora gatita.
Pequeños, pequeñitos,
La mitad ya acostumbrados a tener compañía.

El siguiente fue
De esmoquin ataviado
A los tontos humanos
Los hacía como quería.

Croquetas y caricias,
Sobras y fichitas.
Si el pequeño lo deseaba,
El pequeño lo tendría.

Sus hermanos preocupados
Le decían ‘Para y mira,
Los gatitos buenos somos
Pa’ arañar y hacer rencilla.
Si tú sigues con humanos,
No te haremos compañía.’

La amenaza fue vacía,
Ya que un día muy soleado
Al gatito atropellaron
Con un miau acabaría.

3 gatitos
3 gatitos tenía la señora gatita.
Medianos, medianitos,
Uno más ya acostumbrado a tener compañía.

Era el turno del negrito.
Esponjado y espantado,
Aprendió él de su hermano
Sus artimañas y sus risas.

Cavilaba que en la vida todo pasa
Y los felinos con whiskas llenan panza.
El minino más diminuto,
Lisonjero se volvió.
Ganándole entonces
A su rival mayor.

Y al final del cuento
Poco o nada serviría,
Porque a este pequeño
Un camión lo aplastaría.

Lloraron los vecinos
Por la tragedia repetida.
El fantasma del negrito
Ni lamenta ni hostiga.
Piensa ‘otro gato llega al cielo
Para comer sardinas’.

2 gatitos
2 gatitos tenía la señora gatita.
Ya grandes, grandecitos.
Ninguno convencido de querer compañía.

De los dos que seguían,
Enemigos declarados,
Muy ariscos con humanos,
La tragedia olvidarla no podían.

Ni promesas ni comida,
Convencían al más bonito.
Orgulloso y pendenciero
Eran esos sus delitos.

Al humano amigable
De parte del pelo gris, bigotes lindos.
Le esperaba como abrazo
O retirada o arañazo.

Una lástima en serio,
Que la historia se repita,
Pues víctima de otra llanta
El gris partió a su casa. 

1 gatito
1 gatito le quedaba a la señora gatita.
Él muy grande, grandecito,
No apreciaba para nada el tener compañía.

Pensativo y hermitaño
El gatito era un huraño.
Encerrado en su caja de cartón,
no dejaba que saliera ni un rumor.

No tomó mucho tiempo
para su destino decidir.
Pues la lógica dictaba
el irse a otra morada.

'Adios señora gatita
tanto la quiero yo
pero aún más deseo
las croquetas y el frescor'

La señora gatita sola quedó,
de los 5 ninguno resistió.
Angustiarse está de más
nuevos gatitos vienen en paz.



 
 






domingo, 23 de febrero de 2014

Insomnio

El insomnio es como el limbo. 
Una zona insoportable e intermedia entre la vigilia y el sueño. 
Un silencio vivo de carros que pasan (a veces) 
un gallo que canta (en la ciudad, lo juro) 
y la luz (que es como el agua) 
que gotea cada vez más con el pasar de las horas. 
Estás aquí y a veces no.
Es el tiempo de tus demonios (o tu conciencia, a veces coinciden) llevándote lejos del olvido con cada vuelta que le das a la cama.
Demasiado lúcida como para dormir,
demasiado grávida como para despertar del todo.
Entonces el reino de la noche se va esfumando 
y tú finalmente te pierdes en ti por algún tiempo 
aunque nunca jamás el suficiente. 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Decretum

No puedo escribir, no tengo alma, soy una bestia.
Mis historias se marchitan antes de ser escritas. 

Me quiero olvidar, borrar mi conciencia.
No tengo nada dentro. Me he saboteado.

¿Qué queda de mi alma? Solo una furia dormida que me hace pequeña y mezquina.

Dejaré que otros sean los creadores, viviré sus vidas olvidándome de mí.

He sido una tonta; pero ¿Por qué combatir a la bestia?

Y ahora el sueño se escapa y vuelvo a ser yo, pálida y ceniza.



viernes, 21 de mayo de 2010

Pre-posiciones

Después de desvelos hasta las siete, las cinco, las seis de la mañana, de peleas en vivo, por teléfono y por chat, de miradas y manos y cuerpos indiscretos.

Después de venganzas, elucubraciones y complots en contra del otro, de alaridos y rasguños y asfixios por igual.

Después del cansancio, de la monotonía, del apendejamiento cerebral.

Después de la costumbre del tacto y del sexo, de los malentendidos, las heridas y las ganas de explotar.

Después de la adolescencia, juventud y tantos años, después.

Después incluso del enamor.

A aun así y aunque, para, por qué y pero a pesar de todo... tú lo sabes.

lunes, 31 de agosto de 2009

Aquí seguimos

Y seguimos,
con el tiempo las heridas sanarán,
los rencores se apagarán, el odio cederá.
Continuamos con nuestras vidas como mejor podemos,
con la ironía de tener que acomodar el hueco para que no nos ocupe mucho espacio.
Olvidamos sin quererlo, y queriéndolo también.

Y ante nosotros se yerguen las posibilidades,
lo que debimos hacer o decir, lo que debimos callar.
¿Acaso la semántica de una frase tuvo alguna vez el poder de cambiar el camino?
Lo pensamos por noches, lo sufrimos.

Y cambiamos,
nos moldeamos distinto,
sin ellos, las sombras.
Vemos ahora tan lejana esa otra posibilidad, ya tan imposible.
Ya no son indispensables, ya parecen otra vida.
Hemos cambiado, nosotros y ellos,
es tanta la nostalgia que acaso dolerá más volverse a ver, que jamás.

Cuando la simple verdad es...