Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de enero de 2009

VI Los enamorados

Siempre al deslizarse la tarde. Cuando veo que suben al segundo piso me escabullo sin que me noten. Es algo propio de los de mi clase ejecutar este tipo de maniobras, así hemos sido los testigos silenciosos del devenir del mundo.

Se desprenden de sus ropas con premura, comiéndose a intervalos. Yo termino agazapándome arriba del canasto de la ropa sucia, expectante por lo que va a suceder. Los observo, se encuentran los dos en su cama, se tocan, recorren sus cuerpos con manos y boca, se muerden, lamen, saborean cada vez con más furia, sus cuerpos se mezclan. Termino viendo un laberinto de piernas y brazos.
En su trance, no saben que soy los ojos que observan su acto, no se dan cuenta o tal vez no les importa, me creen sin conciencia. Pero sé muy bien lo que hacen, un rito tan antiguo como la vida misma. Se creen dueños del mundo, su mundo. La existencia no abarca más que la cama y sus cuerpos.

Es el sonido del alud, son rumores que cobran fuerza, primero tenues, después de himno. Es la unión de los cuerpos que con tanto anhelo buscaron.
Me acurruco en el stereo, ella es alba y hecha de burbuja, él es la tierra que la cubre y llena. Ya sólo queda el olor a musgo y lluvia y las suaves caricias que terminan por adormilarlos, en un abrazo que desean eterno, pero que, por supuesto, no lo es.

Verde amor

Ahora no cabe duda, la tortuga se ha enamorado de su dueña. Se le nota en la forma en que la mira, esos pequeños círculos negros que brillan cuando ella se mueve mientras dormita (su tortuguera está instalada justo enfrente de la cama, a un lado de la ventana); también cuando ella se acerca y la tortuga se aproxima al vidrio para poder verla mejor, se inquieta, mueve sus patas, todo en un desesperado intento por cruzar la barrera de cristal que los separa, sólo se llega a tranquilizar cuando ella se agacha y se pone a su nivel; la tortuga contempla sus bellos ojos cafés y se siente perdida, la adora por completo, le daría su mejor pedazo de lechuga si pudiera. Ella no es como la otra tortuga, que huye cuando su dueña se acerca, no, ésta se queda quietecita y la observa embelesada intentando profesarle todo su amor en el lenguaje de las burbujas.

También hay días en los que la tortuga se sube a su montaña sólo para tener una mejor vista de su amada, hallándola absorta en el estudio y los diversos quehaceres que hay en el hogar, y cuando de improviso llega a echar un vistazo hacia donde se encuentra, ella rápidamente vuelve apenada al agua, sintiendo una ansiedad en su caparazón.

La tortuga sueña con algún día poder tomar el sol en el hombro de su amor, y tal vez, sólo tal vez, poder hacer yoga juntos.


jueves, 16 de octubre de 2008

Vamos a la casa

Nunca en la historia de mi vida esas palabras significaron tanto, no es solamente un 'ven a mi hogar', es 'quiero estar contigo a solas', 'quiero disfrutarte a solas y sólo para mí', 'quiero tocarte despacio despacio' Ahí sólo existimos los dos y la música, y cuando me lo dices, cerca, con tu boca en mi cuello, con un tono de insolente y de confiado y de tenerme segura y yo que no puedo, no puedo decirte que no, porque tu mano ya toma mi mano y nos vamos a la casa.

Porque con solo un querer los dos vengamos a ser, entre el placer y el pesar, extremos. - La dama duende


viernes, 3 de octubre de 2008

El peso de las palabras

Las frases más sencillas son las que se dicen con más sentimiento y son las que vienen con la sinceridad más nueva. Vale más un simple te quiero, que habla como una brisa necesaria, a toda una colección de devociones superfluas. Esas palabras que salen como una cascada de alivio, como un peso refrescado, son las que se deben de tomar por más ciertas, porque la persona que las pronuncia, saca el alma con cada letra que forma, desnuda su ser para comulgar con el sentimiento y reflejarse en los ojos ajenos. El amor sale de las palabras más libres, de las que se transportan con el aire. Son meras vibraciones con efectos sorprendentes.
Por eso por favor, no es necesario decir ya nada.