Si estoy escribiendo esto es que los últimos vestigios de mi sueño han sido destrozados. Soñé que era una actriz y que ensayaba -y dormía- en un oscuro departamento con el resto de los actores. Fue de esas ilusiones que te convencen y devoran en su propio mundo. Recuerdo la boca de uno de mis compañeros, sentía su aliento en la mía, su olor llegaba a mi nariz, me di cuenta de que estábamos a punto de besarnos y el fluir del tiempo se estancaba en ese instante. Lo siguiente que reconozco es que alguien nos separa y después lo veo ensayar sintiéndome angustiada e insegura.
Lo que realmente me llamó la atención esa vez fue que cuando cuestioné la validez de la realidad - le pregunte a una actriz con la que aparentemente era amiga porqué no recordaba ni uno de mis diálogos ni lo que había ensayado todo ese tiempo- fue cuando dejé de estar en ese departamento y regresé a mi cama.
Y entonces tratas de conjurarlo de vuelta mientras te encuentras en ese estado languideciente de no en absoluto dormida ni tampoco completamente despierta. Aunque es imposible, la realidad y la mañana han entrado a tu cerebro. Te levantas preguntándote qué hubiera pasado si hubieras dormido tan sólo diez minutos más.
Lo que realmente me llamó la atención esa vez fue que cuando cuestioné la validez de la realidad - le pregunte a una actriz con la que aparentemente era amiga porqué no recordaba ni uno de mis diálogos ni lo que había ensayado todo ese tiempo- fue cuando dejé de estar en ese departamento y regresé a mi cama.
Y entonces tratas de conjurarlo de vuelta mientras te encuentras en ese estado languideciente de no en absoluto dormida ni tampoco completamente despierta. Aunque es imposible, la realidad y la mañana han entrado a tu cerebro. Te levantas preguntándote qué hubiera pasado si hubieras dormido tan sólo diez minutos más.
